Un inhibidor selectivo de recaptación de serotonina, o SSRI (por sus siglas en inglés), es un compuesto que se prescribe para la depresión, trastornos de ansiedad y algunos problemas de personalidad. Muchos médicos actualmente están expresando su escepticismo acerca de la eficacia de estos fármacos para el tratamiento de los trastornos mentales, pero para las mujeres embarazadas, esta no es la principal preocupación. Algunos estudios recientes muestran un aumento en el riesgo de complicaciones mayores para sus hijos nonatos.

Un SSRI actúa bloqueando y evitando que la serotonina sea absorbida por las sinapsis en el sistema nervioso. La serotonina es un neurotransmisor que actúa como una navaja suiza en el cuerpo, pero una de sus funciones es la regulación del estado de ánimo. Los médicos creen que su presencia ayuda a fomentar sentimientos de bienestar, aunque la investigación reciente ha comenzado a cuestionar qué tan efectiva es la saturación de la zona extracelular con este neurotransmisor para los casos leves o moderados.

A este fármaco se le conoce por muchos nombres, incluyendo Zoloft, Paxil, Lexapro, Seropram, Cipramil, Prozac y Seronil. Estos son sólo un puñado de los nombres que se le dan a un SSRI, y hay varias docenas en total.

La preocupación de la Food and Drug Administration se deriva de un estudio que señala el aumento del riesgo de defectos congénitos asociados con el uso de estos fármacos durante el embarazo. El estudio demuestra que el uso de un SSRI aumenta en seis veces la probabilidad de que el bebé desarrolle hipertensión pulmonar persistente. El estudio era más concluyente para las mujeres que estaban tomando el medicamento después de las 20 semanas de embarazo. Además, las posibilidades de aborto, trastornos de la conducta en el niño, aborto espontáneo y otros defectos se magnifican con dosis regulares de este medicamento.

La hipertensión pulmonar persistente, o PPHN, es un trastorno pulmonar grave que puede ser mortal para los recién nacidos. Los bebes nacidos con PPHN tienen la presión arterial elevada en los pulmones, lo que hace que sea extremadamente difícil que absorban el oxígeno en el torrente sanguíneo. Se necesita un tratamiento rápido e intensivo para asegurar su supervivencia, la cual incluso no está garantizada con dicho tratamiento. Incluso con una acción rápida, un recién nacido con PPHN todavía puede tener problemas de falta de oxígeno de los pulmones, que puede resultar en insuficiencia cardíaca, daño cerebral o hemorragia, conmoción o insuficiencia renal o de múltiples órganos o convulsiones.

Si bien es cierto que se pueden revertir o tratar algunos casos de PPHN, esto no es así para todos los casos. En casos particularmente insidiosos, los pulmones pueden estar muy mal formados para dar sustento al niño y por ende no puede ser posible la supervivencia a largo plazo. Para aquellos que sí sobreviven a la enfermedad, uno de cada cinco experimentará síntomas y complicaciones a largo plazo que pueden afectar significativamente al niño. La pérdida de audición, problemas respiratorios continuos y problemas del habla han sido detectados en los sobrevivientes a la PPHN.

Cualquier mujer que haya tomado un SSRI durante el embarazo y haya tenido un hijo con PPHN o con cualquier otro defecto congénito debe ponerse en contacto con un abogado en lesiones por fármacos de inmediato y determinar sus opciones de indemnización. Las complicaciones asociadas con este fármaco pueden causar la muerte o discapacidad a largo plazo del niño y un experto en la materia puede ayudar a determinar si se debe hacer o no una reclamación en función de la situación. Los daños colectivos, que es cuando una parte lesiona a muchas personas con un solo acto de negligencia o acto contra la ley, pueden ser abrumadores para un cliente que esté batallando con un gran dolor y sufrimiento. Un abogado en lesiones personales de confianza luchará por la víctima y se asegurará de que sea escuchada.