Risperdal se usa principalmente para tratar ciertos trastornos mentales, incluidos trastorno bipolar, esquizofrenia y algunos efectos del autismo. Se lo señala normalmente como antipsicótico atípico dado que se creía, en un principio, que éste y otros antipsicóticos atípicos tenían una menor probabilidad de causar disfunción motriz. Otras investigaciones sobre antipsicóticos atípicos han revertido desde entonces esta creencia. En general, las drogas atípicas no son más seguras que los antipsicóticos clasificados como típicos. De hecho, muchas familias han presentado demandas en contra del fabricante, Janssen-Cilag (subsidiaria de Johnson & Johnson), por complicaciones médicas graves derivadas de su uso.

Como sucede con la mayoría de otros medicamentos recetados para trastornos mentales y conductuales, Risperdal funciona en varios receptores del cerebro, incluidos los receptores de serotonina y dopamina. En total, actúa en más de 20 receptores cerebrales, en su mayoría, variedades de neurotransmisores de serotonina y dopamina. Por lo general, es un antagonista; por ello, reduce los efectos que tienen estos neurotransmisores en el humor y en el comportamiento. La efectividad de esta droga y de drogas similares es difícil de rastrear y, a menudo, difiere de paciente a paciente. En 2010, un estudio con Cochrane descubrió que la droga resultaba de cierta utilidad para pacientes con esquizofrenia en la etapa inicial del tratamiento. Sin embargo, el estudio también determinó que el efecto en pacientes con autismo era mínimo, particularmente en lo concerniente al funcionamiento social y la conducta obsesiva.

Las drogas que actúan sobre los receptores de dopamina deben ser siempre cuidadosamente monitoreadas, y Risperdal no es la excepción. Los perfiles de los efectos colaterales de medicamentos que alteran la función de la dopamina comprenden, a menudo, varias condiciones graves y permanentes. Si bien es poco común, esta droga es capaz de producir disfunción motriz, específicamente discinesia tardía. Una vez que se manifiesta, la discinesia tardía es a menudo imposible de tratar y causa movimientos repetitivos involuntarios. Estos movimientos incluyen típicamente parpadeo rápido, muecas y chasquear los labios, aunque también podrían incluir sacudones de los miembros o del torso. En casos extremos, una persona que padece esta condición podría no ser capaz de caminar. La discinesia tardía tiene mayores probabilidades de manifestarse en personas que consumen drogas antipsicóticas por un período de tiempo prolongado.

Esta droga también es conocida por causar ginecomastia o el desarrollo de tejidos mamarios en hombres.  El tejido es benigno, pero puede desarrollarse hasta el punto de ser imposible de ocultar. En estos casos, la cirugía es, por lo general, la única opción disponible para tratar esta condición. La ginecomastia se produce cuando el equilibrio hormonal del cuerpo se ve profundamente alterado. Este efecto colateral no se presentó inicialmente a los médicos y las familias, y no fue extensivamente advertido hasta 2006. Sin embargo, los informes de noticias de 2004 determinaron que Johnson & Johnson estaba imponiendo agresivamente la droga a los médicos, pidiéndoles que la recetaran a pacientes que no la necesitaban.

Esto, junto con el perfil riesgos de efectos colaterales del medicamento, ha llevado a muchas familias a presentar demandas contra Johnson & Johnson. Un abogado especializado en lesiones a causa de drogas podría ayudar a una familia afectada por este medicamento ofreciéndole asesoramiento legal y representación para la víctima. Con un perito legal como aliado, la víctima tendrá la oportunidad de obtener una compensación por su sufrimiento por haber tomado esta droga.